domingo, 1 de agosto de 2010

¡¡Viva el Bierzo!!

Elena ha terminado hoy su primer día de Camino. Ha sido una etapa sencilla: 24 kilómetros, casi planos, entre valles y bosques. Y lo hemos hecho muy bien de ritmo y de tiempo (de hecho, hemos sido los primeros en el albergue de Villafranca del Bierzo, donde hoy dormimos). ¡Pero! Después han llegado los dolores. Al final se han calmado, y todo parece suponer que se queda en una pequeña inflamación muscular.
Mañana veremos.

El Bierzo: comarca casi circular, de unos 60 kilómetros de largo, y cercada por la cordillera Cantábrica y los montes gallegos. Este asilamiento lo ha hecho rico y singular, con características diferentes al resto de León. Incluso llegó a ser provincia independiente entre 1822 y 1823. Un decubrimiento del Camino.

Sus pueblos son de una belleza extraorinaria. Singulares. Hoy, Columbriales, Fuentes Nuevas, Camponaraya y Cacabelos nos han acogido con sus calles abiertas, sus edificios de piedra bien conservados (y restaurados), sus iglesias catedrales...

En Cacabelos, por ejemplo, su Iglesia ha conseguido crear una armonía interior semejante a algunas catedrales: calidez, tranquilidad, paz, relajación.

Después, en nuestro camino hacia Villafranca, han empezado a moverse los arbustos, y de repente... ¡pum! Dos cervatillos han pasado corriendo (y saltando) a dos metros nuestros. Una maravilla. Después hemos podido comer un par de moras, y un par de higos, cogidos por el propio Camino. 100% naturales.

Y nada más entrar en Villafranca del Bierzo, la Iglesia de Santiago (la primera siete u ocho que tiene este pueblo), de estilo románico lombardo, y una magnífica portada del Perdón (un privilegio del Papa Calixto III concedía a los peregrinos enfermos que pasaban por esta puerta la misma indulgencia o favores que hubieran obtenido llegando a Santiago).

La Colegiata de Santa María es otra maravilla del románico, antiguo asentamiento de la Orden de Cluny. Como curiosidad, al Castillo de cuatro torreones circulares que se construyó para defender la ciudad, hoy pertenece al compositor y director de orquesta Cristóbal Halffter. Y bueno, el Convento de la Concepción, el de San José, o la Iglesia de San Nicolás de Flaü (¡qué retablos barrocos!), son otros ejemplos de la extensísima arquitectura religiosa de este pueblo.

Otra joya del Camino, como podéis ver. Otra joya de El Bierzo.
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Hoy, con tranquilidad. Y con Elena.

Hoy ha sido un día de tranquilidad. Un paseo, por la mañana, de apenas 14 kilómetros, y Ponferrada, donde me he encontrado con Elena. ¡¡Viva!!

Hemos visitado el Castillo de los Templarios, bajo un sol abrasador. Después, visita al Museo del Castillo, con facsímiles de numerosos manuscritos históricos de todo el mundo. Luego, paseo por el casco histórico de la ciudad, visita a la Iglesia, y descansar. Cerveza fresca contra el calor.

De camino a Ponferrada he podido ver algunos de los más bonitos pueblos que he encontrado por el Camino. Pueblos pequeños y medianos, coquetos, de muros de piedra, vigas de madera y tejados de pizarra. Con sintonía. Con callejuelas y rincones perdidos. Con sabor a pueblo.

¡¡Y he vuelto a cocinar!! Exactamente lo mismo que anteayer, pero esta vez para Elena (y sin olvidar la sal). Es decir, que no sólo sé cocinar, sino que puedo cocinar para los demás. Arte.


Mañana Villafranca del Bierzo. El Bierzo (con sus montañas, sus cien tonos de verde, sus pueblos astur-gallego-leoneses) en toda su esencia.

¡Un abrazo!
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viernes, 30 de julio de 2010

Un mal día lo tiene cualquiera.

El plan inicial, el que me marcaba la guía, era hacer 20 kilómetros, desde Astorga hasta Rabanal del Camino. Pero he llegado a las once de la mañana, casi sin darme cuenta. Y puesto que desde ese punto, al día siguiente tendría que hacer 32 kilómetros hasta Ponferrada, he decidido avanzar un poco más. Total, a seis km estaba Foncebadón. A las doce he llegado ahí, y el albergue no abría hasta las dos. Un periódico, una cervecita, y a esperar.

¡Pero! A las dos y cuarto ha aparecido un buen hombre, para contarnos que los hospitaleros se habían marchado por un problema familiar. Pues nada, a cuatro kilómetros está el siguiente albergue.

¿Albergue? ¿Albergue? Llegas a las tres de la tarde, con el cansancio (todo esto entre montañas, que ya se ha acabo el plano horizontal), con el calor... y te presentan una comuna hippie, con gente semidesnuda, gatos, perros, cabras y gallinas, sin agua ni electricidad... ¡¡Y sucio!! Lo siento, pero era como para llorar.

Cuatro de la tarde. Sol abrasador. Montaña. Bajada en picado (rodillas, dolor). Y siete kilómetros (más) hasta el siguiente albergue. Pues a cantar otra vez: que si la Salve de la Almudena, que si un chotis, que si el Sarandonga... El Acebo, ¡¡porrrfín!! Un pueblo maravilloso, un albergue maravilloso, un hospitalero maravilloso.


Pese a eso, un paisaje de película. ¡¡Se acabó la eterna y fatigosa llanura castellanoleonesa!! Se acabaron los páramos sin sombra calcinados por un sol de justicia. La línea del horizonte ha cambiado su atrezo, y ha formado los Montes de León. Pueblos bien conservados. Sin ataques urbanísticos. Con encanto.

Y uno de los puntos mas emblemáticos del Camino: la Cruz de Fierro. La cota más alta del Camino: 1.500 metros. En punto donde, a base de depositar piedras en el "milladoiro" que sirve de base al crucero para pedir protección en el viaje, los peregrinos han conseguido dejar limpio el camino de cantos. Por desgracia, ante la ausencia de mas piedras, en los últimos años parece que se ha puesto de moda dejar cualquier cosa. Una verdadera pena, porque la base del crucero se ha convertido en un estercolero, y confirma que cierto tufillo a romería iconoclasta y festiva está sustituyendo el verdadero espíritu de la peregrinación.

El resto de la bajada, acompañada de un paisaje despoblado y misterioso, pero con el aire limpio de la montaña, da la bienvenida a El Acebo, que con su maravillosa calle Real da la bienvenida a la comarca de El Bierzo.


Creo que me he pasado con las descripciones, y se me ha ido el tiempo en un suspiro. Mañana, Ponferrada (Pons Ferrata), donde a las dos llega mi queridísima Elena, más hermana que amiga, para llegar hasta Santiago. ¡Viva!

Esto se anima. Mañana más.


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jueves, 29 de julio de 2010

Catedral de Astorga, grande.

Astorga puede ser famosa por muchas cosas: su vinculación con el Camino; su Palacio Episcopal; su historia romano-astur-leonesa, y finalmente castellana; o su Catedral.

Yo me quedo con ésta última. Es cierto que Astorga, como León, se asienta sobre un antiguo campamento militar romano (la Legio X Gémina), y también es verdad que su Palacio Episcopal, obra de Antonio Gaudí, no deja indiferente a nadie.

Pero su Catedral, su Santa Apostólica Iglesia Catedral, es una maravilla. Un éxtasis arquitectónico: fachadas exteriores donde se conjuga el renacentismo con el barroquismo. Un interior de preeminencia gótica, donde se aprecia la primera obra del manierismo español (el retablo Mayor), junto con traspiés barrocos. Y todo ello, sobre los restos de la antigua Iglesia románica, cuyos muros usa y pueden apreciarse. El interior es elegancia. Pura elgancia y armonía. Tranquilidad en todos sus sentidos.

Pero bueno, cada uno tendrá que verla por sí mismo.

Hoy han sido 29 kilómetros, desde Villar de Mazarife hasta Astorga, pasando por Villavante, Puente y Hospital de Órbigo, Villares de Órbigo, Santibañez y San Justo de la Vega. Se ha hecho sencillo, tranquilo y rápido. Había ratos en los que estaba tan solo, que me he puesto a cantar, y claro, cuando pasan los ciclistas (es imposible oírles llegar), se ríen, no sé si de mí, o de la pena de voz-ritmo-oído que tengo.

Y bueno, os contaré una cosa: he cocinado. Sí. He cogido una olla, la he llenado de agua. Se ha calentado (con unas gotas de aceite). Cuando hervía, he echado los rabiolis, cinco minutos después: a la escurridera, agua fresca, y al plato. Con una salsa de yogur que he comprado: de-li-cio-so. Eran dos raciones, y me lo he comido todo. Y de postre, un par de yogures de La Lechera. Lolilla, papá: estaréis orgullosos.


Mañana paso la Cruz de Fierro, que es el cota más alta de todo el Camino (1.500 metros). Ya os contaré.


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miércoles, 28 de julio de 2010

Camino de reflexiones, de sensaciones.

Santiago Apóstol fue martirizado hace 2000 años, y el Camino de peregrinación hacia su sepulcro comenzó 800 años después. Es decir, 1200 años de Camino. Por tanto, las modificaciones han sido sustanciosas. Algunas por seguridad. Otras por belleza paisajística. Otras, en cambio, por dinero. Por intereses económicos. El Camino histórico francés salía de León por una senda natural, entre valles, árboles, y naturaleza. Hoy, un conjunto de pueblos se han inventado una vía alternativa a la vera de la Nacional 120. Y hay quien por despiste, o por desconocimiento, escoge esa vía. Una pena.

Debido a la despedida de ayer, he salido un poco tarde, pero la ruta era corta. 20 kilómetros de tranquilidad desde León hasta Villar de Mazarife, pasando por Trobajo del Camino, La Virgen del Camino (adjunto foto de la Iglesia, Patrona de León), Valverde de la Virgen y San Miguel del Camino.

He podido hablar con Iluminada, y me ha contado como en sus tiempos mozos invitaba a agua, pan, tomates y melocotones a cuantos pasaban por la puerta de su casa. "Incluso he dado posada a quien me lo ha pedido". Una señora de las de antes, que desprendía generosidad por los cuatro costados. Y muy inteligente: me ha hecho una descripción global de la situación política española actual. Me ha dejado boquiabierto.

Ya en el pueblo, Susana, del Súper, ha llamado a su padrino, don Julián, para que me abriera la Iglesia. Una Iglesia austera, humilde, pero bonita. Acogedora. Llena de amor. Mantenida y conservada por los vecinos, que encantados, te la abren, te la enseñan, y te cuentan todas y cada una de sus anécdotas.

Y el albergue, ¡¡qué maravilla!! Cuatro antiguas casas del pueblo, con sus patios interiores, sus terrazas, sus escaleras, sus laberínticos pasillos. Con un jardín frondoso, con piscina. Jesús, el dueño, que vive por y para los peregrinos, cobra sólo lo necesario para el albergue y para vivir, y se nota. Pasa horas hablando con los peregrinos. Ayuda en cuanto puede. Sonríe a todas horas. Luego, en una de las terrazas de la primera planta, hay colchones para quien quiera dormir al fresco, con las estrellas. Creo que me voy a animar.


Cambiando de tema (y aunque sé que dije que no iba a tratar temas de actualidad), pero esto es serio. Es muy serio. Casi todos conocéis mi escasa afición por los toros. Es más, soy partidario (y así lo he dicho en varias ocasiones), de que los Ayuntamientos dejen de sufragar corridas. Pero, ¿en base a qué puede prohibirse que una empresa privada ofrezca un espectáculo, y los ciudadanos libremente acudan? Si de verdad fuera por el maltrato animal, ¿por qué no han prohibido las corridas en los pueblos? ¿O los festejos taurinos que en todas las fiestas celebran los municipios catalanes? No, eso no. Sólo la Plaza. Un dato, en 2008, cuando empezó toda esta locura en el Parlament, se agotaron 19.000 entradas en la Monumental, para ver a José Tomás, en 50 minutos (¡¡19.000 entradas en 50 minutos!!). En fin, como hoy a dicho un buen amigo barcelonés (hijo, por cierto, de ex-ministra catalana), "hoy, los catalanes, son un poco menos libres".


Me encantaría discutir este tema con Mireia, Anna, Moni y Txell, pero ahora deben de estar en el tren camino de Gerona. Pero hoy, en la tranquilidad del Camino, he podido refelxionar al respecto. Porque, al fin y al cabo, la maravilla del Camino es el tiempo de reflexión, de sensaciones indivudales y personales.

Mañana, Astorga.



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Que sea mejor un hasta luego.

A las seis de la mañana. Se acabó la golfería. Y a andar. Hoy era un tramo fácil. Un mero trámite. 25 kilómetros y en León. Pero había que madrugar: había muchos planes en este antiguo Reino peninsular.

León: ciudad bimilenaria que creció sobre el asentamiento del campamento de la Legio VII Gemina romana, que sometió a cántabros y astures. Donde el delicado entramado gótico de su Catedral (arte arquitectónico en estado puro), orienta su pórtico hacia Jerusalén (centro del mundo cuando se construyó), a la vez que más de 1.800 metros cuadrados de vidrieras desparraman en el interior una amalgama de luces y colores.


Así bien, una vez la ropa ha sido lavada, el cuerpo duchado, y el saco colocado, a andar. A pasear por las calles. Cada vez que uno viene a esta ciudad tiene que entrar en la Catedral. Da igual que la hayas visto tres, cuatro, o cinco veces. Es como el pisar la Gran Vía de Madrid, la Catedral del Mar de Barcelona, o la Alhambra de la Granada.

Después, como si de una ruta programada se tratara, a la Iglesia de la Real Colegiata de San Isidoro (un robusto románico con ampliaciones góticas); luego, a la Casa de Botines de Gaudí; a la Plaza del Ayuntamiento; después al Museo de León (pequeño, coqueto, necesario para comprender el contexto histórico del Reino de León). Terminado, una breve visita al Parador de León (otrora Monasterio de San Marcos); para terminar en el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, muuuy interesante y recomendable, con una exposición de artistas sudamericanos muy divertida).

Una maravilla de día. León está estupenda.

Puesto que el albergue no cierra, y como mañana se despiden cuatro geronesas, hoy descubriré la noche leonesa. Cuatro más que se van. Empiezan a faltar muchos, pero no se olvida nadie. Anna, Mireia, Moni, y Txell, os echaré de menos. El "anti" os recordará. Espero veros pronto, por la Capital, por Andorra, por fiestas grandes o por París. Así que, en vez de adiós, dejémoslo en un hasta luego.

Buenas noches.
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lunes, 26 de julio de 2010

Dormirse no está bien.

32 interminables, agotadores, largos y calurosos kilómetros. Todo porque me he dormido. Las precabidas han salido del albergue a las cinco, los madrugadores a las seis, los perezosos a las siete. Yo, a las nueve. Con alegría.

Consecuencia: sol. Calor hasta el infinito. El doble de kilómetros psicológicamente. Y además, ni un sólo alma. Llanura leonesa, soledad absoluta.

Dos pueblos en todo el recorrido: Bercianos y El Burgo Ranero, hasta donde estoy, Reliegos.

Pero bueno, los debe haber más perezosos, porque cuando he llegado sólo habían 19 personas en el albergue. Ahora hay 48.


Los pueblos de Castilla tienen muchos elementos en común: los campos de trigo, avena y cebada; el horizonte liso e interminable; la llanura sin contemplaciones; una edad media de 104 años... y las calles. Los nombres de las calles, mejor dicho. Todos giran en torno a la calle principal, por la que cruza en Camino, que suele llamarse Mayor, Real, o calle del Camino de Santiago. Después, la guerra. No es broma: Calle de los Caídos por la Patria, calle de los Mártires Nacionales, calle del Generalísimo Franco, avenida de Julio de 1939, calle del Frente Nacional, paseo de la Victoria. No voy a dar mi opinión al respecto, sólo lo cuento como anécdota.

Puesto que TODOS me preguntáis sobre la comida, os contaré: el pan, da muchísimo de sí. Pan con aceite y sal. Pan con tomate. Pan con aceite y tomate. Pan con aceite, tomate y atún. Pan con aceite y atún. Pan con longaniza. Pan con tomate y longaniza. Pan con aceite y longaniza.

Como podéis ver, hay vida y comida después de los vascos. :)

Es más, ayer comí unas maravillosas patatas a lo pobre. Y cené una riquísima tortilla. Tres minutos tardé en hacerlo: abrir el envase, y meterlo en el microondas. Una receta buenísima.

He dicho.

Mañana, León.


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domingo, 25 de julio de 2010

Feliz día de Santiago

Santiago Apóstol, Patrón de España. Gracias a él hago hoy este Camino. Gracias a él, Europa empezó a construirse hace más de 1200 años, cuando llegó Carlomagno con los primeros peregrinos.

Los que lo hacen ahora tienen razones culturales, religiosas, turísticas o de ocio. Pero antes sólo se hacía por devoción. Cientos de kilómetros de ida y vuelta para pedir un favor, para agradecer una buena nueva, o como consecuencia de una promesa. Hoy, pocos se mueven por razones religiosas. Pero de entre los que lo hacen, casi todos lo hacen para conseguir un favor. Un favor por el bien de otro. Hay gente extraordinariamente mayor, o con dificultades físicas, que aún y todo, lo van a terminar. Juan, de Castellón de la Plana, tiene 79, y lo hace por su mujer. Un tal Pepe (me lo contó ayer el cura de Corrión), tiene 84 y lo hace por sus nietos. Me fascinan.



Ha sido un día duro. Especialmente duro. He completado la jornada más larga desde que empecé la ruta: 41 kilómetros de sol, de paisaje contínuo, de paseo paralelo a una carretera nacional. De esos 41, 17 km han sido sin un sólo pueblo, un reto de soledad. La nada. Campos interminables, y una egoísta línea en el horizonte incapaz de conceder otra cosa que falsas esperanzas. Penitencia. He ajustado mi mente y me he armado de paciencia.

Pero ya estoy en Sahagún, provincia de León. Atrás quedó Palencia. Apenas me quedan 390 kilómetros hasta Santiago, apenas quedan 14 días para susurrarle al Apóstol mi deseo, la petición más necesaria en estos momentos.

Y mientras los días pasan, las experiencias aumentan. Las charlas con los mayores de los pueblos siguen enseñándome sobre la historia de nuestra nación. Las Iglesias siguen demostrándome la riqueza arquitectónica de nuestro norte peninsular. Las sendas romanas me recuerdan la importancia histórica de nuestro país. Experiencias de todo tipo que, junto con la generosidad y las sonrisas de la gente de los pueblos, hacen que cada día el Camino me guste más.

No he terminado, y ya quiero repetir.

Ea.


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Paseo de Culturas

Estoy sentado en un patio interior, de un Monasterio del siglo XVI. Piedra, madera, ladrillo antiguo, escultura y hierro en cada esquina. Paz.

Ha sido un día tranquilo. Un descanso. 19 kilómetros desde Frómista hasta Carrión de los Condes, pasando por Población de Campos, Revenga de Campos, Villarmentero de Campos y Villalcázar de Sirga. La Catedral de la foto es de este último pueblo.

El siguiente pueblo estaba a 17 kilómetros, y después de los dos últimos días (y del sol que ha hecho), era mejor descansar.

Respecto a la Catedral, Santa María la Blanca, se trata de un templo románico (de transición, como muchos en el Camino, hacia el gótico). El pórtico es imponente, una riqueza escultórica en sí misma.

Respecto a Carrión de los Condes, llegó a tener nada menos que 12 iglesias (en Madrí, se llamarían Catedrales). Hoy se mantienen seis en pie, entre las que destacan, y mucho, Santa María del Camino y la de Santiago (con un friso de un Pantocrator escoltado por los doce apóstoles).

Como ya he dicho varias veces, es un Camino de cultura, de arte, de personas. Personas de todo el planeta (más extranjeros que españoles, por cierto), de Zimbabue, de Korea, de Australia, de Suráfrica, de Canadá, de Japón, de República Checa, Hungría y Malta, de Méjico y Brasil, de Filipinas. Un paseo de culturas. Un Camino de tolerancia. Una joya del entendimiento.

Una de esas historias que te cuentan por el Camino, y que te deja huella, es el hecho de que, en Hontanas (donde hice posada hace un par de noches), son ocho mujeres (señoras, mayores), las que gestionan el albergue y se encargan de la Iglesia. El cura, un determinado día, se marchó, y las mujeres, con el dinero que recaudan del albergue, mantienen en el mismo y cuidan de la Iglesia. Todo por el pueblo, dicen.

Cosas de los pueblos. Cosas del Camino.
Se me acumulan historias por contar. Pero me quedan cosas por hacer, y es tarde.

¡Mañana más!
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sábado, 24 de julio de 2010

Paseo de Culturas

Estoy sentado en un patio interior, de un Monasterio del siglo XVI. Piedra, madera, ladrillo antiguo, escultura y hierro en cada esquina. Paz.

Ha sido un día tranquilo. Un descanso. 19 kilómetros desde Frómista hasta Carrión de los Condes, pasando por Población de Campos, Revenga de Campos, Villarmentero de Campos y Villalcázar de Sirga. La Catedral de la foto es de este último pueblo.

El siguiente pueblo estaba a 17 kilómetros, y después de los dos últimos días (y del sol que ha hecho), era mejor descansar.

Respecto a la Catedral, Santa María la Blanca, se trata de un templo románico (de transición, como muchos en el Camino, hacia el gótico). El pórtico es imponente, una riqueza escultórica en sí misma.

Respecto a Carrión de los Condes, llegó a tener nada menos que 12 iglesias (en Madrí, se llamarían Catedrales). Hoy se mantienen seis en pie, entre las que destacan, y mucho, Santa María del Camino y la de Santiago (con un friso de un Pantocrator escoltado por los doce apóstoles).

Como ya he dicho varias veces, es un Camino de cultura, de arte, de personas. Personas de todo el planeta (más extranjeros que españoles, por cierto), de Zimbabue, de Korea, de Australia, de Suráfrica, de Canadá, de Japón, de República Checa, Hungría y Malta, de Méjico y Brasil, de Filipinas. Un paseo de culturas. Un Camino de tolerancia. Una joya del entendimiento.

Una de esas historias que te cuentan por el Camino, y que te deja huella, es el hecho de que, en Hontanas (donde hice posada hace un par de noches), son ocho mujeres (señoras, mayores), las que gestionan el albergue y se encargan de la Iglesia. El cura, un determinado día, se marchó, y las mujeres, con el dinero que recaudan del albergue, mantienen en el mismo y cuidan de la Iglesia. Todo por el pueblo, dicen.

Cosas de los pueblos. Cosas del Camino.
Se me acumulan historias por contar. Pero me quedan cosas por hacer, y es tarde.

¡Mañana más!
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