viernes, 23 de julio de 2010

Castilla, España.

No sé por dónde empezar, y además, no me quiero dejar nada.

Hontanas, Castrojeriz, Puente Fitero, Itero de la Vega, Boadilla del Camino, y finalmente, Frómista. 35 kilómetros, tres conventos, dos monasterios, 11 iglesias (que queden en pie, y que haya visto)... ¿Qué más se puede pedir?

Maravilla número uno: el Canal de Castilla, sueño navegable de los monarcas castellanos. Una espectacular obra de ingeniería hidráulica que pretendía unir Segovia con el puerto de Santander. Y aunque no se llegó a terminar (¡¡cómo habría cambiado la historia!!), hay en pie nada menos que 207 km.

Maravilla número dos: colegiata de Nuestra Señora del Manzano (con un maravilloso y colorido rosetón), y el soberbio templo fortificado de San Juan (ambos en Castrojeriz).

Maravilla número tres: Frómista en toda su esencia. Localidad de estratégica importancia, ya que se unen el Canal de Castilla con la ruta jacobea. La iglesia de San Martín es una auténtica joya del románico español (apuesto a que tiene influencia alemana), ¡que conservación!. Y la iglesia de San Pedro, del gótico tardío, tiene una portada renacentista que podía estar en el Prado (si se descuidan). Y Santa María del Castillo, ¡arte! Han creado un espectáculo de luces, imagen y sonido, que cuenta la historia del Camino desde un punto de vida artístico, religioso, arquitectónico, histórico, etc. Una verdadera experiencia. Muy recomendable.

Señores, señoras y señoritas, os tengo que dejar que las teclas del móvil hacen un poco de ruido y hoy (gracias a Dios) no hay ronquidos en la habitación que amortigüen el sonido.

Mañana os cuento todo.



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jueves, 22 de julio de 2010

100% natural

¡32 kilómetros! Ahí, con alegría. Las rodillas se resienten, pero el pulso aguanta. Al fin y al cabo, lo de hoy sólo ha sido el aperitivo de los 35 km de mañana.

Desde Burgos a Hontanas, pasando por Villalbilla, Tardajos, Rabé de las Calzadas, Hornillos del Campo y Arroyo San Bol.

Todo ello, en la soledad castellana (apenas un anticipo de lo que se avecina en Palencia). El terreno parece un calco contínuo de sí mismo: mesetas separadas por valles, cubiertos de trigo. Llanura burgalesa en estado puro.

Respecto a Arroyo San Bol, es algo enigmático. Debe su nombre a San Baudilio, una aldea que fue misteriosamente abandonada en 1503, no se sabe bien si por la epidemia, o por temas relacionados a la expulsión de los judíos (se dice que se refugiaron en este pueblo desoyendo el mandato real, de forma cuasi secreta, hasta que definitivamente vieron peligrar sus vidas). Una historia interesante.


Otra de las cosas que me fascina del camino, y que todavía no he comentado, es el 'reencuentro con la naturaleza'. No en plan hippie. La cuestión es la siguiente: cuando paso por Tardajos (por ejemplo), y compro un par de tomates, vienen directamente del huerto (del vecino del pueblo). Cuando compro una barra de pan, está hecha en un horno, de verdad, ese mismo día a la mañana. Aquí no hay camiones, no hay Mercamadrid, no hay transgénicos que le cambien el color ni el tamaño. Y está delicioso.

Cuando ando por el campo, me peleo con las cabras para hacerme un hueco en el camino (no con los coches). A la mañana, me despierto oyendo gallinas. Cuando huele mal, no es por gasolina ni por polución, sino porque hay vacas cerca. Y cuando le pregunto a una mujer de pueblo cualquier duda, no me deja marchar hasta asegurarse de que lo he entendido todo ("¿me has entendido, muchacho?").

No me he vuelto antisistema. Y no voy a dejar Madrid por venir a Rabé de las Calzadas a ser el habitante 14 del pueblo, pero me gusta este cambio temporal de aires.

Dos cosicas más: me sorprende gratamente el seguimiento del blog; con el comentario de los maquinistas de Metro he recibido varias llamadas y mensajes. Quizá sobraron las descalificaciones. Y sí, definitivamente, dejaré los temas de actualidad para cuando vuelva.

Segundo: mi abuela, mi maravillosa abuela, que con 80 años aprendió a usar el móvil, con 81 quiere un ordenador (sí, un ordenador). Y no se trata de un capricho temporal, lleva varios meses comentándolo. ¿Se puede ser más, más, más todo? Orgullo de abuela (más si cabe).

¡Mañana más!


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miércoles, 21 de julio de 2010

Hasta luego, Ramón y Ana.

El Camino es un ir y venir de gente. A algunos les conoces un día, a otros dos semanas, otros apenas te suenan de vista. Ya lloré en su día la ausencia de Jon y Aingeru, y a partir de ahora lloraré también la de Ramón y Ana, dos valencianos que hacen que el Camino quede un poco huérfano.

Pero antes de la despedida, y como ya casi marca la tradición, han caído un par de cerves por Burgos. Y morcillitas, claro.

Puesto que la Catedral (Templo y maravilla del gótico español), me la conocía un poco, me he escapado al Real Monasterio de Huelgas (llevaba tiempo con ganas de conocerlo), y me ha dejado impresionado. Creo que, en un mismo Monasterio, se pueden contemplar joyas de la arquitectura románica, gótica, mudéjar, barroca y neoclásica. ¡¡Hasta he querido ser monja, para vivir entre esos muros!!

En definitiva, la vista de Burgos desde lo alto del Camino: espectacular; la Catedral: la rememoración de un lujo; el Monasterio: como subir temporalmente al cielo.


Ahora, y cambiando radicalmente de tema, me gustaría comentar una reflexión:

Tengo un amigo, David, que se ha pasado seis años estudiando medicina, que se ha sacado la carrera con nota, que ha aprobado el MIR tan satisfactoriamente, que ha podido elegir el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda para ser, en un futuro cercano, un experto oncólogo de España. Tengo otra amiga, Elena, que se ha sacado LADE sin dejar una sola asignatura para septiembre, con varias matrículas, y que está trabajando diez horas al día en una auditoría para ganarse contínuamente su trabajo (porque lo del contrato fijo ni lo huele). Guille, por otro lado, ha estado un año sin vida para presentar (y aprobar) su proyecto de fin de carrera. Son tres ejemplos de esfuerzo, de tesón y de sacrificio. De disciplina y compromiso.

Y esa es la realidad de los jóvenes españoles que no quieren quedarse en el paro. Pero no. Parece que existe otra realidad. Un mundo paralelo que no todos conocemos: la de los trabajadores de la empresa pública Metro de Madrid. Puesto que su carrera es dificilísima, su oposición complicadísima, y su trabajo durísimo, han decidido que ellos no se tienen que apretar el cinturón. Que se le baje el sueldo a los profesores, a los médicos, a los inspectores de hacienda... pero a ellos, ¡no!

Y si hay que incumplir los servicios mínimos, pues se incumplen. Y si hay que rebentar Madrid, pues se rebienta. Pero eso sí, su media de 33.000 euros anuales: no-se-to-ca.

Gentuza. Mafia barata. Egoístas. Insolidarios.


Lo dicho, Ramón, Ana, os echaré de menos.



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martes, 20 de julio de 2010

San Juan de Ortega

Hace un par de días, comenté (por encima), cómo Domingo fue un gran benefactor del Camino, y cómo, tras su muerte, dio lugar a Santo Domingo de la Calzada. Pues bien, junto a él, estuvo, varios años, Juan de Ortega, que le siguió como discípulo, y se trasladó después a Villafranca Montes de Oca (Burgos), para ayudar a los peregrinos (ya que se trata de un paso entre montes, arbolado, inseguro). Cuando murió, se le enterró donde tanto había trabajado, y se levantó una pequeña cripta. Siglos después, Isabel la Católica peregrinó hasta la cripta por su supuesta ayuda para tener hijos. Puesto que le ayudó (¡y tanto!, parece que la gracia ha llegado hasta los príncipes), mandó construir el actual Monasterio.

Hoy se conoce como San Juan de Ortega, donde estoy a punto de dormir. Y donde, si San Juan levantara la cabeza, volvería a tumbarla... ¡¡Qué desastre de conservación!! Para muestra un botón, la foto de entrada a la cocina: paredes que se caen, andamios, techos de oficina (sí, ¡techos de oficina en un Monasterio del siglo XV, que además se caen!), suciedad, sillas de Ministerio...

De todo hay en la villa del Señor.

Ramón, valenciano con quien comparto el Camino desde Saint Jean Pied de Port-Iparralde, y su hija, Ana, me han invitado a cenar un buen plato de morcilla de Burgos y ensalada, con motivo de su regreso, mañana, a las tierras de las naranjas. Uno no sabe hasta qué punto el intentar evitar que te inviten puede chocar con la mala educación, así que intentaré invitarles mañana, a un modesto café. Da la casualidad, por cierto, de que Ramón y Ana tiene múltiples (pero múltiples) conexiones con el padre de mi buen y nunca bien ponderado amigo Juan Payá Bover... ¡¡el mundo es un pañuelo!!

Poco más he de decir. Ayer se me olvidó comentar que el albergue tenía piscina (disfruté).

¡Ah! Para aquellos amigos que son fan de los grupos sobre SEÑORAS en facebook, les dedico la foto de estas tres mujeres que han quedado hoy para ir a andar por el campo.


PD: me ha parecido leer que a los trabajadores del Metro de Madrid sólo les van a rebajar finalmente el sueldo un 1%. Si mañana me confirman que es verdad, voy a dedicar todo mi post a esa mafia de sinvergüenzas.

Ea.


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lunes, 19 de julio de 2010

Primeros 200 km completados.

Ayer cuando entré en la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, pensé que era difícil encontrar algo más bonito, más artísticamente elegante. Pero, cuando después de la misa, una soprano, un tenor, y un pianista, empezaron a cantar, me entraron ganas de llorar. Desde Bizet a Chopín, desde un "Sanson et Dalila" al "Barberillo de Lavapiés" de Barbieri. ¡¡Qué sentimiento!! ¡¡Qué entorno, qué arte, qué emoción!! ¡¡Qué privilegio!!

Ya estoy en la provincia de Burgos, y con ella, mis primeros 200 kilómetros han sido completados. Y con satisfacción.

Hoy he cruzado Grañón, Redecilla del Camino, Castildelgado, Viloria, y Villamayor del Río, hasta mi destino, Belorado. Pueblos castellanos, de Iglesias-Catedrales, rústicos, agrícolas, llenos de golondrinas, y de señoras mayores que te sonríen.

En Belorado, tienen tantas Iglesias, que se turnan su apertura. Está la Iglesia de invierno (San Pedro), y la de verano (Santa María). Pero pueden, además, subir todas las mañanas a escuchar misa al Convento (que deben de cantar de maravilla, por lo que me ha dicho Pepa, la del Super). Y los jueves por la tarde, pueden ir a rezarle a San Nicolás. En fin, que será por oferta.



Los albergues en el Camino se dividen en dos: los públicos (municipales), y los privados (ya sean de propietarios individuales, de parroquias, o de asociaciones-organizaciones benéficas). En todos ellos, pero sobre todo en los públicos, los hospitaleros (la gente que los gestiona, que te atiende), lo hacen de forma voluntaria y altruista. Por amor al arte. Los hay españoles (como Gabriel, en Cizur Menor), alemanas (como Manuela, en Santo Domingo de la Calzada), holandeses (en Orreaga-Roncesvalles), etc. Gente que ha hecho el Camino, una o varias veces, y que quiere ayudar, regalar un poco de su tiempo, y de sus sonrisas, hacia otros peregrinos.

Y merecen todo mi reconocimiento.

¡¡Vivan los hospitaleros!!


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domingo, 18 de julio de 2010

Los mayores: libros de historia.

Tierras de trigo y cereal; tierras de vid, de arena roja; surcadas por ríos, rodeadas de montañas. Tierras de caminos, de peregrinos.

Tierras riojanas. Castilla en todo su esplendor.

Azofra, Cirueña, y Santo Domingo de la Calzada.¡Qué maravilla!

A nuestros mayores, que les encanta sentirse queridos, pero todavía más, transmitir historia, hay que escucharles. Hoy, Emiliano (natural de Santo Domingo de la Calzada, él y todos los antepasados que conoce) me ha explicado que la "Compostela" riojana debe su existencia a Domingo, que dedicó buena parte de sus 90 años al Camino (después de ser rechazado como fraile en San Millán y Valvanera), desbrozando bosques, construyendo hospitales, iglesias, y hasta un puente (sobre el río Oja). Murió en 1109 (fecha en la que se funda la ciudad), y donde fue enterrado, se levanta hoy la Catedral.

Catedral, por cierto, con una preciosa portada románica, de dos puertas sencillas, y tres esculturas muy bien talladas. Elegancia bruta. He subido después a la torre que reina la ciudad, y además de ver la geografía urbana de la ciudad, se puede ver con claridad cómo Santo Domingo está estrucurado en torno al Camino: todo gira alrededor de su estrecha y rectilínea calle Mayor, diseñada para acoger, arropar, y despedir al peregrino.

A través del Camino se aprenden muchas cosas: en lo espiritual, en lo cultural, en lo artístico, en lo histórico, en lo culinario... pero también, y muy importante, en lo social. La relación que se crea con la gente con la que caminas es muy distinta a cualquier otra, muy de tú a tú, sincera y lejana al mismo tiempo. Muy real y verdadera, aunque novísima. Bonita, en definitiva.

Me voy, a misa en la Catedral, y después, en el mismo templo, concierto de lírica riojana. Mañana os cuento.


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sábado, 17 de julio de 2010

Eskerrak, Jon y Aingeru

Adiós con el corazón, que con el alma no puedo. Ya están en Irún, de vuelta y en su casa, mis compañeros de Camino. Hoy se les ha echado de menos. Aunque ayer hicimos una despedida como merecía. Terminamos a las cuatro de la mañana, y hubo que asaltar alguna fachada para entrar, por la ventana, en el albergue.

Mereció la pena.

Se han ido también las malagueñas (la cuarta foto que subí ayer), un grupo muy divertido de mujeres con las que ayer rompimos la noche. A Toñi, de hecho, la cantaron en medio de un bar (tercera foto), un espontáneo que se moría por sus rizos.

Ya que estamos con las fotos, la primera es de Cirauqui, un pueblo del sur de Navarra que desde fuera engaña, porque por dentro es precioso. Y la segunda, la Plaza de los Fueros de Viana, un ejemplo de la elegancia en las costrucciones civiles del antiguo Reyno de Navarra. La iglesia (o catedral, porque ¡¡qué tamaño!!), de este pueblo es otra maravilla de la decoración barroca del arte religioso, y su bóveda un elegante ejemplo de temprano gótico vasco-español (con ciertas similitudes, por cierto, a la Catedral de Segovia).

Logroño es el ejemplo más claro de la grandeza castellana, de lo que debió de ser la Corona de Castilla. Todas y cada una de sus construcciones civiles y religiosas son un gusto para la vista. Aquí, no hay "peros".

Respecto a hoy, qué decir. He dormido cuatro horas, he andado 30 kilómetros, todavía me dura el dolor de cabeza, y he llorado en cada curva la ausencia de Jon y Aingeru (!)... Ha sido una etapa bonita, La Rioja en toda su plenitud: llanuras onduladas, valles fértiles dedicados casi en exclusividad al cultivo de la vid, y pueblos bien surtidos de servicios.

Nájera, que fue capital de La Rioja y del Reyno de Navarra, es otra perla en bruto. El Monasterio de Santa María la Real, con su claustro gótico, su retablo mayor (barroquismo por los cuatro costados), y su impecable sillería del coro (probablemente, la obra cumbre del arte riojano), marca un antes y un después en el concepto que uno tiene de La Rioja.

Como siempre, me quedo con ganas de contar más, pero no me voy sin dar las gracias, una vez más, a estos dos compañeros de Camino, con los que tanto he disfrutado.

Eskerrak, Jon y Aingeru.
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viernes, 16 de julio de 2010

¡¡Viva Logroño!!

Amigos, no os lo voy a negar: la noche de hoy se ha alargado, nuestra compañera de Camino, Marian (natural de Logroño) nos ha enseñado los bares de la ciudad, y aquí seguimos.

Os adjunto unas fotos (que mañana comentaré), entre ellas, la solicitada foto con mis compañeros de Camino, Jon y Aingeru.

Mañana, relajadamente, os cometo todo en profundidad.

¡¡Un besazo!!


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jueves, 15 de julio de 2010

Por una amiga

Og diría que er vino eztaba malígimo... pego eztaguía fartando a la vegdá.

¡¡Litros y litros de vino!! Ahí, en una fuente. ¡Qué valor!

Nada más salir de Estella-Lizarra. Nos hemos topado con el Monasterio de Irache, que me ha sorprendido gratamente, porque su campanario era de estilo Herreriano, igual que el Monasterio de El Escorial. Este Monasterio es, además, el primer albergue hospitalario que existió en el Camino.

Después, ha sido un camino tranquilo. Bonito, solitario, y silencioso. Apenas 22 kilómetros, y hemos llegado a Los Arcos. Esta localidad, que estuvo siempre en frontera entre los Reinos de Navarra y de Castilla, disfrutaba de los fueros de ambos, y no pagaba tributos a ninguno, por lo que se pudo permitir una Iglesia que es, ante todo, una joya del barroco. ¡¡Qué re-decoración!! Los muros empiezan siendo románicos, el campanario termina siendo un ejemplo del gótico temprano, y los decorados interiores son, como ya he dicho, una envidia del barroco.

Como en estos últimos días, buena comida, y mejor cena.

A lo largo del Camino (y antes de comenzarlo), varios conocidos y amigos me han preguntado si lo hacía por motivos culturales o religiosos. Y siempre he respondido lo mismo: los dos. Desde luego que me gusta conocer los pueblos de la España del norte y rural. Pero me gusta aún más pedirle al Señor que nos eche una mano en alguna cosa. No me gusta a mí (y lo sabéis los que me conocéis), hablar de estas cosas, pero hay gente que merece un reconocimiento especial. Y ayudas especiales.

Y yo, en este Camino, pido por una amiga que se merece disfrutar de toda una vida. Por una mujer que es valiente, que lucha contra una de las cosas más duras que pueden pasarnos en este vida (y ya van dos veces). Camino y rezo porque su honestidad, su amor y su compromiso con la gente que le rodea merece perdurar por muchos años. Y porque, con ella, hay más motivos para sonreír. Porque la quiero. Porque muchos la queremos. Y porque, en esta batalla, a ese maldito cáncer, lo tienes que ganar. Lo vas a ganar.

Va por tí. Por una amiga.



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miércoles, 14 de julio de 2010

Una ciudad nacida para el Camino.

El Camino de Santiago no sólo ha sido una vía de transmisión de gentes, cultura y vanguardias; sino también la razón de ser de muchas localidades. Es el caso, por ejemplo, de Estella-Lizarra, fundada por el rey navarro Sancho Ramírez en el 1.090 como burgo de francos para atender la afluencia, cada vez mayor, de peregrinos. Hoy, es una ciudad de encanto. De calles alargadas, para atender el paso de los peregrinos, con maravillas del románico civil (como el Palacio de los Reyes de Navarra), del gótico (iglesia de San Pedro de la Rúa), o del románico tardío (convento de Santo Domingo).

Por supuesto, el arroz a la cubana (con una salsa de tomate para chuparse los dedos) y la tortilla de bacalao (y pimiento, cebolla y ajo), que ha hecho Jon para comer y cenar, tienen que ver en la buena percepción que me llevo de la ciudad.

Desde Puente la Reina a aquí hemos pasado por Mañeru, Cirauqui, Lorca y Villatuerta. Destaca el segundo de ellos por su ubicación en lo alto de un cerro, con dos bonitas iglesias dentro de sus murallas. Al salir del pueblo, hemos caminado por una de las pocas calzadas romanas (la de Burdeos-Astorga, para ser precisos), que quedan en el Camino.

En conclusión, otro día inolvidable. Da gusto ver cómo es la vida del peregrino. Hoy, estando con mis compañeros de Camino, me he dado cuenta de hasta qué punto el peregrinaje puede cambiar la actitud de las personas. Aquí no se es joven o mayor; suizo o catalán; católico o ateo; pobre o rico... Aquí, todos somos iguales; peregrinos.

Camino de reflexión, supongo.

Mañana, voy a una fuente que da vino. ¡Ya os contaré!


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